Abrir la heladera y percibir un olor desagradable es una situación común, incluso cuando el electrodoméstico parece limpio y los alimentos están correctamente guardados. Pescado, quesos, cebolla, ajo o productos fermentados suelen dejar aromas persistentes que no desaparecen con una limpieza rápida ni con desodorantes comerciales.En Corea del Sur, donde los alimentos de fermentación intensa