Durante años se habló del estrés laboral como un problema individual: mala gestión del tiempo, falta de resiliencia, escasa tolerancia a la frustración. Sin embargo, quienes tenemos responsabilidades de conducción sabemos que existe otra forma de desgaste, mucho más profunda y menos visible, que no se resuelve con talleres de mindfulness ni con discursos motivacionales. Me refiero al desgas